Prólogo
¿Quién es Carmen Villoro?
Todos los días...
En la mañana la ciudad mojada...
Los paraguas...
Te cepillas los sueños...
A lápiz dibujas los paisajes...
Hoy es tu cumpleaños...
Una nube de leche aclara el café...
El reloj mide el tiempo exterior...
Te gusta estrenar el cuaderno...
Avanzas por el pasillo del megamercado...
Recibes una llamada...
A media mañana...
El clip es uno de los mejores inventos...
Desde la fila del banco...
Una llave es una palabra mágica...
Te preguntas por qué bautizan...
Le quieres dar orden al caos...
Hacer palomitas es tu sortilegio...
Los faros de unos coches...
Tomas del cajón una bola suave...
Buscas en tu hijo el futuro...
Las golosinas...
Todo libro usado tiene dos historias...
Las confidencias...
Tu almohada...
Los niños tienen...
Patas lineales y delgadas...
A vuelta y vuelta...
Nada se anuncia...
Me gustaría ir de vacaciones...
Abres la puerta de tu coche...
En el primer plano de la fotografía...
Por gracia de los brócolis...
Un gorrión fue derribado...
La bicicleta...
Compras una computadora...
Las salas de espera son recintos...
Sobre el comal caliente...
Durante la noche los árboles hablaron...
El huevo es el origen...
La ropa sucia...
En tierra caliente...
El rumor grave...
Un libro viejo...
Hazme piojito, ándale...
El tiempo es un licor...
Para encontrar el cruce de coordenadas...
Pertinaz, la lluvia te ha mojado los recuerdos...
Una moneda sola...
Al pie del árbol...
Enciendes el radio...
Tu hogar es un centro de control...
Pon en el agua hirviendo...
El otoño es un amante...
Una servilleta de tela...
La música del tendedero...
Te inquieta esa costumbre...
Las mandarinas se columpian...
Todas las mañanas...
La mecedora es una silla...
Los problemas son como los mosquitos...
El golpe seco del periódico...
Quien lleva su cepillo de dientes...
Las glorietas son punto de confluencia...
El ruido de la regadera...
La vida está hecha de pequeñas muertes...
No hay mayor candor...
Los objetos que no tienen utilidad...
Las pantimedias...
Desconfía de los agujeros...
Cuando naciste profanaron tu cuerpo...
De pronto, en medio de la prisa urbana...
El salero...
Un sueño triste...
La mañana es un tigre...
Nada más parecido a la mujer amada...
Quisiera darte de desayunar...
La ambulancia...
El lápiz labial oculto...
El papel aluminio...
Escuchas las campanas...
La banca del parque sabe de la vida...
Una flor en el buró...
Prender un cerillo...
Todas las mañanas...
La cuadra es tu ración de ciudad...
Un cerillo es un soldado...
La piyama...
Si se te pierde un arete...
En la punta de tu dedo...
El coche es una época de la vida...
El compás es un bailarín...
Me gusta observar a los hombres...
El mundo es otro con tus lentes...
La dulce vejez de la ciruela pasa...
El deseo tiene forma de estrella...
El pavo se fue sazonando...
La fiesta más sublime...
Doce uvas, doce campanadas...
Observas tu casa después de la fiesta...
Quieres sacarte el niño de la rosca...
En las glorietas...
En los apuntes de la agenda...
No sabes si comprar ese álbum...
Escritora. Fue becaria del Sistema Nacional de Creadores del FONCA. Recibió el Premio Jalisco en Letras en 2016, el Premio Internacional Hugo Gutiérrez Vega a las Artes y las Humanidades en 2018. Dirige la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz de la Universidad de Guadalajara. La antología Espiga antes del viento reúne poemas de su trayectoria.
Página Maestra | La vida propia de los objetos
Objetos, pensamientos y sensaciones contenidos en este libro nos acompañan cotidianamente para observar en ellos la vida singular que nos recorre a diario. Sigue esta conversación con Carmen Villoro acerca de su libro Jugo de naranja.