La autora presenta: Una mirada nativa del bosque

La autora presenta: Una mirada nativa del bosque

11 Marzo 2021
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Por: Elba Castro

Ser habitante de una urbe, especialmente en América Latina, nos desdibuja la identidad local. ¿Qué significa convivir con un bosque, con un lago, o con cualquier huella territorial del tejido vivo planetario? Para la cultura urbana, desafortunadamente, muy poco o nada.

Vivir en la ciudad cobra sentido para participar de las comodidades modernas desvinculadas del territorio donde se enclava. Las ciudades surgen para alejarse de la vida sencilla, aquella que está ligada a la comprensión de los ciclos, de las cadenas tróficas, de los flujos energéticos propios de la naturaleza; en suma, las ciudades emergen para alejarse y contrastar con los espacios “silvestres”.

Dicho así, las urbes se representan a sí mismas como un ente de dominio sobre la naturaleza. Reducen los ciclos y los flujos de energía a servicios como el agua, o la recolección de residuos, y los espacios naturales a las áreas verdes; arrojan para “afuera” todo tejido vivo que las precedió en el territorio. Así, los animales y las plantas, co-habitantes de esos sitios, nos parecen extraños y muy peligrosos.

¿Pero hay otra manera de vivir en las ciudades? Es decir, ¿se puede cambiar la vida de manera que se genere una huella o una identidad propia del territorio que habitamos? Entonces, la respuesta es sí.

¿Cómo podemos volver a mirar a esta tierra con toda su magnificencia y aprender a integrarnos a ella? Si nos conectáramos con el bosque y con otras redes de vida que nos sustentan, ¿cómo viviríamos?, ¿cómo seríamos oriundos, nativos de estas tierras al abrazarnos a ellas y a sus dinámicas naturales?

El libro Una mirada nativa del bosque. Propuesta de relación ambiental entre el bosque La Primavera y la Zona Metropolitana de Guadalajara explora, de manera estética, algunos aprendizajes que los habitantes del bosque La Primavera tienen para que quienes pueblan la Zona Metropolitana de Guadalajara sean habitantes en un continuo que no excluya al bosque de la ciudad y a ésta del ecosistema.

A partir de estas propuestas, la urbe sería parte de las redes de vida y comprendería el territorio que comparte en la geografía nacional. Interpretar y vivir la relación plena con el bosque nos daría a los urbanitas otro rostro, gozosamente ambiental y más humano. Habitantes que tienen las ventanas de su casa abiertas, sin rejas. Y sin rejas también una ciudad que abraza y agradece a los demás entramados que le dan vida.

Sobre la autora:

Elba Castro Rosales

Comunicóloga y educadora ambiental. Doctorante en Ciencias Sociales en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. Coordinadora y profesora-investigadora de la Maestría en Educación Ambiental de la Universidad de Guadalajara. Tiene experiencia en la producción y conducción de programas de radio y en la elaboración de materiales didácticos. Ha publicado libros, capítulos y artículos científicos y de divulgación sobre educación y comunicación ambiental, valoración de la biodiversidad a través de la cultura alimentaria, relación sociedad-naturaleza y consumo responsable.

Sobre la ilustradora:

Canela Saucedo Heredia

Diseñadora y educadora ambiental. Profesora de la Maestría en Educación Ambiental de la Universidad de Guadalajara, es ilustradora del mundo natural, principalmente plantas.

 

Otros libros de Elba Castro aquí.

Descarga el e-book de manera gratuita en este enlace.

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Por: Elba Castro

Ser habitante de una urbe, especialmente en América Latina, nos desdibuja la identidad local. ¿Qué significa convivir con un bosque, con un lago, o con cualquier huella territorial del tejido vivo planetario? Para la cultura urbana, desafortunadamente, muy poco o nada.

Vivir en la ciudad cobra sentido para participar de las comodidades modernas desvinculadas del territorio donde se enclava. Las ciudades surgen para alejarse de la vida sencilla, aquella que está ligada a la comprensión de los ciclos, de las cadenas tróficas, de los flujos energéticos propios de la naturaleza; en suma, las ciudades emergen para alejarse y contrastar con los espacios “silvestres”.

Dicho así, las urbes se representan a sí mismas como un ente de dominio sobre la naturaleza. Reducen los ciclos y los flujos de energía a servicios como el agua, o la recolección de residuos, y los espacios naturales a las áreas verdes; arrojan para “afuera” todo tejido vivo que las precedió en el territorio. Así, los animales y las plantas, co-habitantes de esos sitios, nos parecen extraños y muy peligrosos.

¿Pero hay otra manera de vivir en las ciudades? Es decir, ¿se puede cambiar la vida de manera que se genere una huella o una identidad propia del territorio que habitamos? Entonces, la respuesta es sí.

¿Cómo podemos volver a mirar a esta tierra con toda su magnificencia y aprender a integrarnos a ella? Si nos conectáramos con el bosque y con otras redes de vida que nos sustentan, ¿cómo viviríamos?, ¿cómo seríamos oriundos, nativos de estas tierras al abrazarnos a ellas y a sus dinámicas naturales?

El libro Una mirada nativa del bosque. Propuesta de relación ambiental entre el bosque La Primavera y la Zona Metropolitana de Guadalajara explora, de manera estética, algunos aprendizajes que los habitantes del bosque La Primavera tienen para que quienes pueblan la Zona Metropolitana de Guadalajara sean habitantes en un continuo que no excluya al bosque de la ciudad y a ésta del ecosistema.

A partir de estas propuestas, la urbe sería parte de las redes de vida y comprendería el territorio que comparte en la geografía nacional. Interpretar y vivir la relación plena con el bosque nos daría a los urbanitas otro rostro, gozosamente ambiental y más humano. Habitantes que tienen las ventanas de su casa abiertas, sin rejas. Y sin rejas también una ciudad que abraza y agradece a los demás entramados que le dan vida.

Sobre la autora:

Elba Castro Rosales

Comunicóloga y educadora ambiental. Doctorante en Ciencias Sociales en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. Coordinadora y profesora-investigadora de la Maestría en Educación Ambiental de la Universidad de Guadalajara. Tiene experiencia en la producción y conducción de programas de radio y en la elaboración de materiales didácticos. Ha publicado libros, capítulos y artículos científicos y de divulgación sobre educación y comunicación ambiental, valoración de la biodiversidad a través de la cultura alimentaria, relación sociedad-naturaleza y consumo responsable.

Sobre la ilustradora:

Canela Saucedo Heredia

Diseñadora y educadora ambiental. Profesora de la Maestría en Educación Ambiental de la Universidad de Guadalajara, es ilustradora del mundo natural, principalmente plantas.

 

Otros libros de Elba Castro aquí.

Descarga el e-book de manera gratuita en este enlace.